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Emisiones postales.
Francisco Sánchez Poncela.
Hace tiempo que hablamos de esa crisis económica que estaba sufriendo la Filatelia a tenor de que observamos en los mercados filatélicos, donde se vende por bajo de su facial emisiones de sellos de correos.
Yo decía en un artículo anterior, que a pesar de hallarnos inmersos en esta crisis que ponía de relieve, e invalidaba muchos de los planteamientos que se hacían los filatelistas sobre el funcionamiento tradicional de una afición que tantos adeptos tienen.
Pero hoy vuelve a surgir el tema a la vista de la proliferación de emisiones en los últimos meses y con el anuncio de otras de alto valor facial.
Los coleccionistas, y digo bien, coleccionistas que no inversores, ven un poco perplejos como la economía de que disponen para alimentar su afición, se queda pequeña y no llega para admitir lo emitido.
Los responsables de esta política de emisiones son cuestionados en su modo de actuación, que a no dudar será responsable del abandono de muchos coleccionistas que fueran atraídos por una afición sana.
Voy a intentar hilvanar una serie de consideraciones que me sugieren este estado de cosas.
Si volvemos la mirada a los meses pasados nos damos cuenta de la subida espectacular de emisiones y altos faciales. A este respecto hay que decir que una cosa está clara, y es que son muchos miles de filatelistas en España, la mayoría de los cuáles sufre en silencio su deterioro económico de la parte que dedicaban a su afición.
No se trata de buscar culpables a este estado de cosas, quizá hasta tengan justificación el número de emisiones, pero lo cierto que existe la intranquilidad.
La sensibilidad hacia todo aquello que a Filatelia se refiera se ha incrementado, y se escuchan conversaciones en las que prevalece un creciente confusionismo entre la realidad que se observa y la dificultad para hacer frente a este estado de cosas.
Si nos remontamos a décadas anteriores, con un mayor poder económico, aunque siempre controlado, las emisiones emitidas se aceptaban e incluso parecían pocas, pero esta llamada "crisis" en la que estábamos inmersos, también afecta a la Filatelia.
Es grande e importante la insistencia con que se pide la moderación en las emisiones. Es ahora cuando comienza a invadir la duda a los coleccionistas, duda que debe de ser disipada atendiendo su problemática antes de que muchos de ellos decidan interrumpir su afición y enfocar su esfuerzo coleccionistas por otros derroteros.
Renace la intranquilidad y comienza a ser un hecho el distanciamiento progresivo que se observa en aficionados, que si bien adquirían con alegría lo emitido hoy se desmoralizan, y lo que es mucho más grave para la filatelia, se van distanciando en sus adquisiciones al ver el gasto que esto supone.
Los hechos están demostrando que nos encontramos en momentos difíciles en los que se hace indispensable valorar lo que más conviene dentro de la política de promocionar la filatelia, solo de este modo se podrá pensar en un futuro mejor, donde los deseos de los coleccionistas se hagan realidad.
Pensamos que la Filatelia es una afición y como tal todas las personas que sienten su influencia lo hacen altruístamente por la satisfacción que representa colocar un sello en su álbum, es por ello que debe de ser considerada como importante e interesante de fomentar.
Son muchas las personas que se sienten atraídas por ella, por eso, en definitiva, se trata de conseguir que se las tenga en cuenta, su ilusión debe ser estimulada nunca defraudada.
He querido plasmar algo de las quejas que se escuchan ya, que analizando más profundamente y siguiendo el momento actual vemos que el coleccionista pierde poder adquisitivo, y no es que no quiera seguir adquiriendo el material que necesita para tapar huecos en sus álbumes, es que no puede seguir el exceso de emisiones, atractivas en su presentación, que abarca todas las posibilidades temáticas, pero que son a todas luces dañinas para su afición.
De la misma forma que están dispuestos a adquirir lo que se emite, quieren que su voz sea teñida en cuenta a fin de que cosas como estas tengan el freno necesario.
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